martes, 18 de noviembre de 2014


01/10/2014 Quillacollo - Bolivia (a 15 km de Cochabmba)



Eres ilimitado e imparable, pues estoy contigo en cada respiro, latidos del Corazón universal, multiversal. Resueno en el nacimiento de los avatares y en la muerte del juglar como un trueno hipócrita que primero lanza su luz y después despierta al sonido ronco de un eco permeable en todos los rincones. 

E inmersos en la niebla de la Vida, se entrelazan vibrantes los hilos del tejido majestuoso en un tango de cantinas repletas de borrachos unas, y con cada vez más sobrios otras. La ausencia de un destino ligada a la inexorable existencia del Único Principio, termina y comienza en las olas del mismo mar de tierra y fuego, donde las flores abiertas piden la palabra para preñar a otras y enaltecer los colores y aromas en los callejones del errante humano que empieza a juntarse de nuevo en un momentum de adoración estelar. 

Sin embargo, el centro se estremece con más fuerza aún y su percusión tribal retumba en los pechos de los locos y anormales con su ritmo implacable. Y ella, el perfume del jazmín en la antesala, sentada con dulce autoridad de Madre y amante, toma aquellos hilos como riendas, y guía al caballo de Troya hacia la inevitable victoria evolutiva. La fuerza de la Diosa se hace presente y motiva a la realización con una caricia corporal, y semejante a la tormenta moviendo su vientre ondulatorio, une los catorce puntos en un circuito: constelaciones humanas en ascenso que un día se verán en el cielo y serán galaxias y tendrán su propio nombre.

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